POLÉMICA - Francia quiere blindar a sus ‘lolitas’
El Senado aprueba un proyecto de ley que
prohíbe los concursos de ‘mini-miss’ y debate regular el uso de
niñas en publicidad de marcas Los concursos de mini-miss tienen sus días
contados en Francia. El Senado galo se ha pronunciado esta semana a favor de
una propuesta para prohibir estas competiciones de belleza destinadas a niñas
menores de 16 años y prepara una ley que sancionará a los organizadores con
penas de hasta dos años de prisión y 30.000 euros de multa.
«No permitamos que nuestras niñas
crean desde una corta edad que solo valen por su apariencia», dijo la ex
ministra de Deportes y senadora centrista (UDI) Chantal Jouanno, autora del
informe que ha dado pie a esta enmienda incluida en el proyecto de ley sobre la
equidad de los sexos que debaten actualmente las dos cámaras. Bajo el título de
«Contra la hipersexualización, una nueva lucha por la igualdad», dicho texto
había sido encargado a Jouanno en 2011 por el Gobierno conservador de Nicolas
Sarkozy tras la polémica nacional suscitada por la publicación de un reportaje
de moda en el número de diciembre - enero 2010 de Vogue Cadeaux en el que se
incluían una fotos modelos infantiles en poses de mujer adulta. En aquel editorial, tres
niñas de 7 y 8 años, Thylane, Lea y Prune, aparecían maquilladas y peinadas
como adultas, luciendo ceñidos vestidos con su correspondiente escote, zapatos
de tacón de aguja y carísimas joyas y complementos. Lejos de la inocencia y la
frescura de la infancia, estas nuevas nínfulas nabokovianas miraban a la cámara
con expresión misteriosa y gastaban poses de mujer fatal. Todo aderezado con
marcas de lujo como Versace, Yves Saint Laurent, Bulgari,
Boucheron, Cartier, Balmain o
Louboutin. Todo estrambótico y fuera de lugar para su tierna edad. Sigue en página 50
POLÉMICA La sexualización de los adolescentes
debilita su equilibrio afectivo
Vogue defendió entonces las
fotografías tomadas por Sharif Hamza argumentando que reflejaban la fantasia
común entre las niñas de vestirse como sus madres. Y hasta la mamá de una de ellas, la presentadora
televisiva Veronika Loubry, tomó partido por la revista al escribir en su blog:
«Tampoco hay que exagerar tanto: ¡mi hija Thylane no sale desnuda!». Pero el
debate no paró de crecer en el Hexágono – el reconocido ilustrador aleXsandro
Palombo afirmó que el Especial Cadeaux de Vogue era «el regalo ideal para lospedófilos»– y las críticas terminaron provocando la salida de la publicación de
su redactora jefe Carine Roitfeld. Además, la prensa francesa encontró en el
tema un filón y, rebuscando en sus archivos, recordó que en marzo de 2011, la
marca Abercrombie & Fitch se vio obligada a retirar de sus tiendas unos
sujetadores con relleno para niñas de a partir de siete años debido a las
protestas. Y señaló también el caso de la marca de lencería Jours Après Lunes,
que había puesto en el mercado una colección de coquetos bañadores femeninos
dos piezas para usar desde los cuatro años con una campaña publicitaria un
tanto discutible. De acuerdo con los expertos, esta tendencia a la
hipersexualización de los pre-adolescentes debilita su equilibrio afectivo y la
construcción de su identidad. «Las publicidades con niñas prepúberes son
casi criminales. No sólo constituyen
una violación del imaginario infantil sino también un mensaje perverso», se
queja la pediatra y diputada Edwige Antier. «Además de proyectar fantasmas
malsanos sobre unas fotos cuya carga erótica desconocen los menores, transmiten
la idea de que las niñas tienen ya una sexualidad de adulto». Para Richard
Poulin, autor del ensayo Sexualización precoz y pornografía, nos hallamos ante
un fenómeno bastante reciente. «Mientras que en los 70 soplaba un viento de
igualdad sexual, con la ascensión de los movimientos feministas y la moda
unisex, ahora estamos en un periodo de regresión ya que las mujeres y las niñas
sienten la obligación de ser sexualizadas para gustar. Estas nuevas normas
corporales aparecidas en los 90 vienen del auge de la industria del erotismo y
de una generación que ha crecido con el porno
como medio de educación sexual». «El peligro de trivializar la pornografía
en la comunicación, los dibujos animados, juguetes, música o videojuegos
conduce a la hipersexualización de los menores y atenta contra los fundamentos
de la paridad en una edad donde los niños deberían estar centrados en la
adquisición de conocimientos», denuncia Jouanno. De ahí que su informe fuera
apoyado tanto por la derecha como por la izquierda parlamentarias. Al haber
perdido las elecciones de 2012 el centro-derecha galo, no fue ella sin embargo
quien defendió esta semana el proyecto de ley sobre la paridad en el Palais de
Luxemburgo, sino la senadora socialista Virginie Klès. Pero la ex ministra se
salió con la suya al introducir en el borrador una enmienda sobre las
competiciones de mini-miss y esa sanción que alguno de sus compañeros de
banquillo juzgan «algo exagerada». Además de poner punto final a los citados
concursos, la enmienda que sus señorías aprobaron por 196 votos
contra 146 insta a prohibir la venta de determinadas prendas de ropa
femenina en talla infantil, como los sujetadores con relleno o los zapatos de
tacón alto. Sin embargo, la cámara alta rechazó otras propuestas del informe
Jouanno como la de restablecer el uniforme escolar en los centros de primaria
para evitar el uso de las marcas como referente de extracción social o la de
regular el uso de modelos menores de edad en las campañas publicitarias. ¿Cuál
es la edad legal de una adolescente para ser top model? No existe una
reglamentación internacional más allá de la protección del menor, por lo que la
mayoría de la industria fashionista cumple los objetivos de salud establecidos
por el Council of Fashion Designers of America (CFDA), que recomienda no usar
modelos de menos de 16 años para publicitar ropa adulta. Pero como este sector
se alimenta de la provocación, no hay Fashion Week en que algún diseñador se
pase las reglas morales por el forro. Marc Jacobs, por ejemplo, subió al
catwalk neoyorquino el año pasado a Thairine Garcia (14 años) y Ondria Hardin
(15), aduciendo que las chicas tenían el permiso de sus padres. Y la misma
Ondria fue escogida meses después por Karl Lagerfeld como imagen de una campaña
de Chanel porque, según el couturier alemán, «no aparenta 15 sino 19». A los
nombres de estas novísimas estrellas de la pasarela habría que añadir el de
otras niñas modelos que han saltado a la fama gracias al empeño
de algunos creativos publicitarios por infringir lo políticamente correcto.
En 2011 Jacobs reclutó a Dakota Fanning –17 años, hasta ahí todo legal– para
anunciar un perfume, pero se le fue la mano con la iconografía concupiscente,
ya que la Oficina de Regulación de la Publicidad británica consideró dicho spot
«sexualmente provocativo». En la misma línea, Elle Fanning (14) quiso emular luego
a su hermana Dakota, protagonizando un anuncio de la fragancia Lolita Lempicka
en el que sale correteando por un onírico bosque, vestida con gasas, los
cabellos al viento y poniéndose varias veces los dedos en la boca. Y la lista
se completa con Thairine Garcia, Lottie Moss –la hermana menor de Kate– o Kaia
Gerber, hija de Cindy Crawford, que se convirtió en la imagen de Versace con 10
años.
Videoanálisis de J. M. Bellver






































